Identificación y características morfológicas
Este molusco terrestre puede alcanzar entre 10 y 20 cm de longitud. Su concha es cónica, alargada, con bandas marrones, y su cuerpo presenta una textura mucosa de color grisáceo u oscuro. Es fundamental diferenciarlo de especies nativas para evitar afectaciones a la fauna local.
Riesgos sanitarios y ecológicos
El caracol africano es portador de parásitos como Angiostrongylus cantonensis, agente etiológico de la meningoencefalitis eosinofílica, una enfermedad que puede afectar gravemente el sistema nervioso humano. Además, este molusco:
- Daña cultivos agrícolas y ornamentales.
- Desplaza especies nativas.
- Contamina fuentes hídricas y suelos.
Protocolos de manejo y disposición final
El manejo adecuado del caracol africano debe realizarse siguiendo los lineamientos técnicos establecidos:
- Recolección manual con uso obligatorio de elementos de protección personal (guantes, tapabocas, botas).
- Inmersión en solución salina o con cal durante mínimo 5 horas.
- Enterramiento profundo (>50 cm) en zonas alejadas de fuentes hídricas, con señalización del área.
- Evitar prácticas peligrosas como la quema, el uso de molusquicidas o el desecho en basuras comunes.
Recomendaciones complementarias
- Desechar los EPP utilizados tras la recolección.
- Realizar lavado de manos con agua y jabón.
- Mantener alejados a niños, niñas y mascotas durante la actividad.
- Reportar la presencia del caracol a las autoridades ambientales locales.
Desde el SENA promovemos la formación para el trabajo y el desarrollo sostenible.
La gestión responsable del caracol africano es una oportunidad para aplicar conocimientos técnicos, fortalecer la cultura ambiental y proteger la salud pública.
¡Actúa, informa y transforma tu entorno!
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